— Bilbao 2018 —

¿Te pondrías en peligro para sacar una fotografía? SPOILER: Tu vida vale más que cualquier foto

Dicen que el sentido común es el menos común de los sentidos y, visto lo visto, el refranero español va a tener que ponerse otra medallita, porque cada vez es más común ver a gente haciendo auténticas barbaridades por conseguir likes en Instagram.

CÁMARA

FUJI XT1 – Fujinon 18-55mm

DATOS EXIF

F6.4 V: 1/70  ISO: 400

LUGAR

Sonabia (Cantabria)

Escribo este artículo porque hace unos días, tomando un café, escuche una conversación entre dos veinteañeros que me dejó atónito. Charlaban animadamente sobre fotografía y me llamó la atención su (carísimo) equipo fotográfico. Envidia pura y dura, claro. El caso es que estaban deseando que vinieran los temporales para sacar fotos. Que oye… Hasta ahí, todo bien porque conozco a algún que otro cazador de tormentas con el que es un placer charlas y degustar sus fotos (Hola @izg_photography), pero lo que escuché a continuación me puso los pelos de punta.

Ante la prudencia de uno de los chicos, el otro azuzaba a arriesgarse usando como argumento a un amante del control y la seguridad como Rafa Irusta. Aseguraba este chico que Rafa decía en el último episodio de su Podcast. que había que salir en cualquier situación a echar fotos y que hablaba de que había estado sacando fotos en unos acantilados con muchísimo viento. Como feliz oyente de Distancia Hiperfocal, me quedé con la boca abierta. No es que uno sea un lumbreras, pero siempre digo que para leer, sumar y restar, me da y no sé cómo se pueden retorcer las palabras de Rafa para entender eso. 

Arriesga, que algo ganas.

Me empecé a preguntar el por qué de esa necesidad de arriesgar y no me dio tiempo a terminar el café cuando mis neuronas ataron cabos: Es que les obligan. No… Nadie va azuzándoles con un palo ni amenazan a su familia. Es que, de un tiempo a esta parte, la notoriedad se gana a base de a ver quién hace el burro más lejos, más fuerte o más alto. Y TENEMOS QUE PARAR ESTO.  

De un tiempo a esta parte, estudiando lo que cuentas oficiales repostean en Instagram (porque de pagar las fotos ni hablamos) uno se da cuenta de varias cosas: La primera es que el nivel de conocimiento fotográfico de quienes gestionan cuentas que nos representan a todos (pagadas con dinero público) es escaso. Ya no hablo de criterio artístico o de tener un proyecto de imagen coherente. Hablo de legalidad y de sentido de la responsabilidad. 

Drones, grúas y  notoriedad pública

Hay cuentas públicas de mi comunidad que repostean, sin pudor ni cuidado alguno, fotos realizadas con drones en medio de Bilbao o de chicos que fotografían San Mamés subidos a una grúa sin un mísero arnés de seguridad. Y con comentarios tipo “I love Bilbao”, “Qué preciosidad” y demás. ¿Qué es lo que genera esto? Que la gente busque ese tipo de fotos para ganar likes con esos reposteos. Estas cuentas y los particulares con nuestros likes (que aquí culpables somos todos) estamos obligando a buscar límites absurdos, estamos fomentando que se cometan ilegalidades, estamos poniendo en riesgo la vida de la gente. Y repito: TENEMOS QUE PARAR ESTO

El sentido común, al rescate

¿Y cómo paramos esto? Pues utilizando el sentido común tanto unos, como otros. Los responsables de cuentas públicas utilizándolo para repostear aquellas imágenes que les aporten valor y que reflejen valores positivos, que suena parecido pero no es lo mismo. Echo muchísimo de menos fotos para la concienciación ecológica o la solidaridad ciudadana. La fotografía debe ir más allá de lo bonito o espectacular de la misma y que eso sea así es responsabilidad de quienes gestionan estas cuentas. Por otro lado, sería muy de agradecer que no se animaran conductas ilegales y peligrosas porque la escalada por conseguir la foto más loca nos va a llevar a poner en riesgo la vida… Y eso es inaceptable.

Por otro lado, cada uno de nosotros tenemos que ser responsables sobre nuestras actuaciones. Os escribe alguien que estuvo dos meses en silla de ruedas por una lesión (no por accidente) y os lo digo de verdad… NO MERECE LA PENA. Evaluad la situación y si no os sentís 100% seguros, DEJADLO. Ni 2k likes merecen que vuestra madre, novia o abuelo reciban la noticia de que un ser querido se ha despeñado por un acantilado… o algo peor.

 

Cuando te sientas tentado de arriesgarte, solo recuerda este video:

¿De verdad merece la pena?

Cuidaos y disfrutad con la fotografía y el día que esté de que no, pensad que el día que consigáis la que queréis lo saborearéis el doble.

 — Bilbao 2018 —

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