No sé si somos muy conscientes de las distopías que nos aguardan a la vuelta de la esquina. Distopías que dejan a Black Mirror más como una fuente de referencia histórica que como una serie de ficción. La IA acecha en todos los aspectos de nuestra vida..
Dentro de muy poco tiempo la generación de agentes vía inteligencia artificial va a ser algo muy habitual. Pero no agentes que sean operadores de tareas asignadas, no… En unos años podremos crear una especie de clones virtuales que no solo realicen tareas de forma autónoma, sino que las podrán hacer “como nosotros”.
Y es que, por ejemplo, una cosa es escribir una entrada del blog y otra cosa es escribir una entrada del blog con mi propio estilo. Siempre que vas a un taller de escritura o de copy, se incide mucho en potenciar esas particularidades de cada uno. Por ejemplo, yo sé perfectamente si un email lo ha escrito Javier de la Torre o no, lo mismo que vosotros sabéis si un chiste malo es mio o es “muy de tu estilo”.
La IA va aprendiendo a conocer tu estilo y ya hoy en día puedes entrenarla a conciencia para que los resultados de sus interacciones suenen más a ti. De hecho, es muy divertido ver en redes sociales como linkedin auténticas conversaciones entre tostadoras que, la verdad, no sé qué tipo de valor aportan.Sin embargo, esto va a ser una tendencia que se va a disparar en no mucho tiempo y va a llegar a cotas que nos van a empezar a presentar dilemas éticos grandes.
Y es que los modelos de clonación de voz y de creación de avatares realistas avanzan también a pasos agigantados , con lo que terminaremos, inevitablemente, pudiendo crear clones que difícilmente se diferenciarán de nosotros en un entorno virtual. Y aquí vienen las curvas…
YA NO ERES NECESARIO
¿Qué te parecería ahorrarte el daily meeting de la mañana con tus jefes cuando estás trabajando en remoto? Qué tentador quedarse en la camita en invierno una hora más y que al despertar tengas un cuadro resumen con preciosas infografías de lo que se ha hablado en esa reunión que puedas leerte en 5 minutitos. ¡Esto es un ahorro brutal de tiempo! ¡Qué maravilla! Le das un sorbito al café con esa sonrisilla socarrona de quien se siente ganador…
Pero… ¿Qué pasaría si te digo que todos los que estaban en esa reunión perfectamente “normal” eran los avatares de tus compañeros y jefes?
Si lo piensas bien, es la evolución futura de las conversaciones vacías que ya tenemos en Linkedin. Muy correctas, muy productivas y muy profesionales. Todas “disfrazadas” de seres humanos. Pero… ¿Qué aportamos realmente los seres humanos a esas conversaciones? Pues muy poquita cosa, la verdad, porque el mensaje principal será el que nuestro motor de IA elija esa mañana y nuestro único “toque” será una máscara de humanidad ineficiente.
Disfruta de tu café hoy, porque empiezas a no ser necesario.
NO ERES TÚ, SOY YO (O CASI)
Pero… ¿Qué pasará cuando todo esto salte del entorno profesional y llegue a las interacciones personales? Imagínate que tienes un día horrible en el trabajo porque una IA ya realiza el 90% de tus tareas y tu empiezas a sentirte mal porque no sientes que estás aportando nada. Llamas a tu mejor amiga para contarle tus problemas y te pasas hora y media hablando con ella. Es muy agradable encontrar consuelo en una amiga que sabe escucharte y que empatiza contigo desde hace tanto tiempo. Todo se ve mejor ahora. Te ha ayudado muchísimo.
El problema es que tu amiga estaba desesperada por probar el nuevo lanzamiento de su consola favorita y le venía mal pasarse una hora aguantando tu turra, así que activó su agente personal, su clon virtual, para que te atendiera mientras ella disfrutaba matando marcianitos. ¿Cómo nos sentiríamos al enterarnos? ¿Afectaría a nuestra relación “real” con esa persona? ¿Preferiríamos a su avatar que nos escucha a la persona que nos deja tirados por jugar a la consola?
LAIA, MI MEJOR AMIGA
Quizá por estas cosas, en un futuro, cuando le preguntemos a nuestras nietas cuál es el nombre de su mejor amiga, ella nos conteste con una sonrisa enorme en su carita con un estruendoso “LaIA”. Y claro, nosotros, seres viejunos y anticuados pensaremos en la eterna capitana del basket Laia Palau o la extraordinaria defensa Laia Alexandri, porque, seguramente, no seamos capaces de percibir la diferencia entre Laia y LaIA.
Quizá sus padres, temerosos de unas relaciones interpersonales fallidas que usan sus avatares para consolarnos cuando los necesitamos, hayan decidido prototipar y diseñar una amiga perfecta con los valores perfectos predeterminados en su sistema. Quizá, incluso, hayan diseñado todo un entorno de “agentes-amigos” perfectamente controlados y supervisados para que su hija no corra el riesgo de tener encontronazos desagradables con esos seres impredecibles, malvados y egoístas llamados seres humanos. Nuestra nieta tendrá una fantástica infancia y adolescencia. Blanca, tierna, tremendamente fácil. Siempre apoyada por sus “agente-amigos”. Al menos hasta que sus padres puedan permitirse el pago de la suscripción de la versión pro del gigante tecnológico de turno.
MIGA AHORA SÍ SOY YO, PERO PODRÍAS SER TÚ. EN REALIDAD, DA IGUAL.
Y con una fantástica y “blandita” vida, nuestra nieta llegará a los 20 años sin esos fastidiosos daños “irreparables” de la adolescencia. Sin rupturas con amigas, sin desamores dolorosos… Una fantástica vivencia idílica que habrá sido moldeada por los mensajes predeterminados de sus “agente-amigos”. Los mismos mensajes que habrán sido predeterminados para los “agente-amigos” del resto de niños de su edad. Una camada homogénea, dócil y feliz que pasa por la vida de puntillas, evitando todo riesgo posible. Una generación sin identidad propia, sin diferencias, sin peculiaridades que construirán una sociedad plana… inerte. Inerte como la IA que nos ha traído hasta aquí.
Ya nadie será capaz de aplicar su máscara de humanidad personalizada porque quien nos habrá dejado su impronta habrá sido una IA homogénea, plana y sin ningún rasgo destacable.
Destacar será malo. Y ser diferente. Y ser… real. Suelta el café y sal, ríe, llora, abraza, escribe, pasa frío, siente, fotografía.
Vive.
Hoy.
— BILBAO 2025–



