DIVCreativo - Fotógrafo de eventos en Bilbao

DIVCREATIVO
EXPERTO FOTÓGRAFO DE EVENTOS
BILBAO

Escondidas entre RAWs olvidados, a veces aparecen pequeñas joyas que nunca debieron ser olvidadas. ¿Cuántas fotos hay en tu catálogo que están deseando ser revisitadas y sentirse, por fin, valoradas como se merecen?.


La emoción es una de las grandes enemigas de la fotografía. Cuando estamos ahí fuera, impregna, muchas veces de forma caprichosa, a unas fotografías mientras que a otras, sin motivo aparente, las rehuye. El resultado es que, cuando llegamos a casa y vemos todo el material que hemos generado, nuestros ojos se van a esa foto que, cuando la vimos, muchas veces antes incluso de disparar, dijimos ¡WOW! ¡FOTÓN!.Y ahí que nos abalanzamos como posesos a buscarle las vueltas, a editar, a reencuadrar… 

¿Y las otras? 

¿Pero qué ocurre con las que no son agraciadas con esa dosis de emoción? Porque llega un punto en tu fotografía en el que no tiras fotos por tirar. Siempre es porque ves algo ahí, pero quizá el momento o tu estado mental no es capaz de aplicarle esa dosis extra de implicación, de vínculo que hacen que, cuando se hace la selección, esa foto no esté casi nunca entre tus preferidas.

Se quedan ahí. Olvidadas. Sin una triste estrella que la haga resaltar frente a las otras. Sindo un RAW más.

Y, de repente… El tiempo.

Con el tiempo, y a base de experiencias pasadas, aprendes a repasar de tanto en cuanto aquel catálogo que hiciste para aquel viaje de hace tanto tiempo. Primero, para revisar qué hciste, cómo editaste, si ves margen de mejora, si puedes aprender de algún fallo que veas… Pero sobre todo para dedicarle un tiempo extra a esas fotos que en su día no te volvieron loco. Primero para entender si hiciste algo mal o para analizar dónde estába el fallo, pero también para darles una segunda oportunidad más justa, sin las ataduras emocionales de cuando te bajaste del avión.

Y te sorprendes.

La foto que imaginé que podía llegar a ser en el momento de la toma.

Y es que las vueltas de los viajes siempre son una locura. Llevas sin trabajar varios días, tienes 1000 pendientes, quieres editar a toda costa esas fotos que te marcaron ya en toma… Y sueles ir rápido. Demasiado rápido. Y es que recuerdo que una tarde, con condiciones de luz bastante desfavorables, se me ocurrió que podía hacer una seria ultrapanorámica en blanco y negro de las rivberas de Praga. Y ese pensamiento se quedó ahí. Escondido en los metadatos de unas cuantas fotos que, sin ese concepto, no tenían demasiado sentido..

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Cegado por las luces y colores 

¿Y cómo narices se te olvida un concepto que tú mismo habías imaginado? Pues, entre otras muchas cosas, porque la adrenalina de tener fotos que siempre habías querido tener te ciega.

Cuando voy a hacer un viaje, siempre planifico fotos. Siempre me gusta tener un plan por si no estoy inspirado, tener algo de lo que tirar. Pero es que además hay fotos que quieres hacer. Por ejemplo, yo quería esta foto de mi mujer en el puente. Sabía que la quería en hora azul, sabía que quería el contraste de los naranjas… Es que la tenía en la cabeza antes de sacarla.

Cuando la ves en la importación de la tarjeta, solamente quieres ponerte con ella, arreglar esa pequeña sombra que te molestaba o quitar la bufanda que alguien se había dejado en la farola para, por fin, tener ante tus ojos la foto que tanto habías soñado.

Y cuando la tienes delante, tu mente entra en una especie de ensoñación tonta. Como cuando te enamoras de adolescente: Ves todas las fotos que te recuerdan a esa con un extra de cariño y terminas dando prioridad a toda esa “serie” que tiene esa misma gama de color, ese mismo concepto… Y terminas por no valorar en su medida todo aquello que no encaja en ese molde.

 


Entender  por qué sacaste esa foto

Y aquí es donde el tiempo hace su magia. La distancia emocional te hace estudiar tus propias fotografías de una manera más analítica y ahí es cuando surge la magia: Llegas a esa misma conclusión que llegaste en su momento pero desde otro lado. En el momento de la toma, llegas a esta idea ultrapanorámica en blanco y negro desde tu creatividad y experiencia. Ahora, llegas desde el estudio y la reflexión. Ves las cuatro fotos y dices… ¿Por qué narices dejé yo tanto cielo y rio por arriba y por abajo? ¿Y si…? Click. Algo encaja en tu cabeza y de repente es como si ataras cabos de nuevo. Estudiar la imagen y ver su propósito te lleva una conclusión que ya habías tenido… Pero de la que no te acordabas.

volviendo al propósito original

Es una pequeña satisfacción realizar, aunque sea más de un año más tarde, esa serie que imaginé aquella tarde por Praga. Me pregunto cuántas más mini series de estas estarán por descubrir en mi catálogo… Y en el tuyo..


¿sabes por qué soy consciente de que la idea original de estas fotos era esta?
porque salgo diciéndolo en un video que estaba grabando mi mujer xd
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