— Bilbao 2021 —

Si hay una pregunta recurrente en todos los que empiezan en este mundillo es ¿Cuánto cobro por las fotos?

Y la verdad es que es una pregunta sobre la que llevo reflexionando mucho tiempo y que, probablemente, no tenga una única respuesta válida. ¿Me acompañas a reflexionar sobre ello?.

Todo es muy bonito, todo es compañerismo y buen rollo hasta que el parné se cruza en nuestras vidas. Es alucinante lo rápido que puede cambiar la gente en cuanto el dinero aparece en escena. Y lo peor es que, muchas veces, hay actitudes en las que se intuye una falta completa de reflexión sobre el tema, asi que, vamos a intentar razonar sobre qué se debe cobrar, qué se cobra, qué se paga y qué es lo justo para que, cada uno, saque sus propias conclusiones. Este artículo no pretende ser una tarifa de precios, sino una reflexión pausada sobre qué elementos y situaciones se plantean en la actualidad y cómo las valoro yo de manera enteramente personal.

El precio lo marca el mercado

Quizá sea lo más obvio, ¿verdad?. Si vendes un producto a un precio, eso es lo que vale tu producto. Punto. Fin del artculo. Gracias por venir. Pues… NO. Y no es así porque hay muchos mercados con muchos precios diferentes. Os pongo un ejemplo: Si una foto se vende en stock por 0,001€ (que pasa), ¿Significa que el valor de esa foto es 0,0001€? Es el precio del mercado y deberíamos aceptarlo. Pero… ¿Y si esa misma foto se vende por 25ETH (100.000€) en Foundation? ¿Con qué precio nos quedamos? Los mercados nos marcan posibilidades pero no me parece que sean un buen baremo para decidir cuál es el valor real de una fotografía.

Valoración objetiva

Las fotos tienen un valor real estimable y cuantificable, como todo. Es decir, si yo hago una salida de 2 horas de coche y que me lleva una jornada completa, puedo estimar mis costes en base a esos gastos que yo tengo: Precio de mi equipo, mi cuota de autonomos, mis seguros, mi coche, la gasolina, mi tiempo… y mi habilidad. Y aquí es donde volvemos a tener que pensar. La foto NO es hacer un click. La foto tiene un valor artístico, requiere una habilidad que ha tenido una inversión en tiempo y dinero grande y, también, tiene un talento que hay que valorar en dinero. Hay veces que, hablando de esto con amigos, he descubierto alguna sonrisilla en la que vislumbraba un “¿Talento? Menudo sobrado…”. El caso es que me sorprende que se asuma que el que alguien diga que tiene talento para las fotos (ojo que no hablo en estos términos en primera persona jamás) es una chorrada y se acepte con total naturalidad que un tio que le da patadas a un balón cobre 100 millones de euros sin pestañear.

Todo lo que requiere una habilidad requiere de talento y mucho trabajo. Dar patadas a un balón, hacer click en una cámara, mojar un pincel en la paleta o apretar una tuerca de un coche. Creo que el problema de asumir lo dificil que es algo, es intentar llegar a altos niveles de esa disciplina. Es decir, muchos podemos valorar lo efectivamente dificil que es hacer lo que hace Messi porque muchos hemos tenido un balón en los pies… Y no nos salía ni parecido. De hecho, aunque nos creyéramos muy buenos, la realidad nos ponía en nuestro sitio al compararnos con otros.

Lo que le gusta a la gente

Esto, en fotografía, no es posible. Primero porque no todo el mundo se interesa por hacer fotos pero, sobre todo, porque no tenemos una cultura que nos permita medirnos con los demás. En el futbol es sencillo: Te pones en el campo y el que marque más goles gana. A veces no gana el mejor, pero, a la larga, la calidad siempre se impone. En fotografía esto es casi al revés. No tenemos una cultura visual desarrollada. En las escuelas no se trabaja este tipo de crítica y eso hace que las fotos que más triunfen (si entendemos con “triunfar” los likes de las redes sociales) no siempre sean las mejores y las de más calidad. Entramos así en un bucle en el que la elección de la gente se convierte en un parámetro poco fiable para establecer el valor real de la fotografía. Y no. Este servidor se niega a que “como le gusta a mucha gente es bueno”. Hay cosas que están objetivamente mal hechas por falta de pericia, habilidad o talento, que nada tienen que ver con la expresión artística y que tienen una gran acogida entre la gente porque no hemos trabajado en educar lo suficiente a ese gente. Darles mediocridad por este motivo es faltarle al respeto al traajo que nos da de comer.

Competir contra el 0

Toda esta imposibilidad de establecer, a ciencia cierta y de una manera sencilla, el valor de una fotografía se ve agravado por “el hobby”. Sacar fotografías es, para muchos, un fantástico entretenimiento. Y claro que lo es y ojalá que muchos más se acerquen a este mundo. Pero esto nos lleva a un problema muy grande para quienes vivimos de esto. Se trata de regalar nuestras fotos. Cuando regalamos algo, en la gran mayoría de las ocasiones, le otorgamos un valor 0. Esto hace que cuando yo, profesional, le vaya a ofrecer mi fotos (o mis servicios) a una persona o a una empresa a las que alguien le haya regalado las fotos, éste se escandalice ante el “atraco” de mis tarifas. Es decir… Cuando tú has pagado 0 por un servicio, todo lo que sea pagar más de 0 lo vas a percibir como algo “caro”. da igual que sea 0+X o 0+X+Y.

Esto hace que el mercado “tradicional” de los servicios fotográficos obligue a muchos a bajar (o incluso tirar) los precios porque es MUY DIFICIL competir en condiciones contra alguien que no tiene gastos y que no tiene intención de ganar ningún dinero con su “hobby”. Además, esta actitud arrastra a muchos a convertirse en “amateurs que cobran”. Es decir, dejamos de percibirnos a nosotros mismos como una empresa (que al final es lo que es un autónomo) y terminamos adoptando actitudes poco profesionales entre la que destaca, sobremanera, una errática fijación de tarifas. En ninguna empresa “seria” se admitiría facturar por debajo del coste efectivo del producto… Y muchos lo hacen “porque es que si no el trabajo se lo hace el primo segundo que se ha comprado un iPhone”.

Debemos aprender a ser los primeros en valorar nuestro trabajo. Si no, esta reflexión no tiene sentido.

Los premios

Una de las razones que me ha hecho reflexionar profundamente sobre el estado actual de los precios es lo que se percibe, efectivamente, como ganador de un concurso. Para ello me he fijado en el valor del premio final que otorga la organización estatal más importante de fotografía de la mano de una de las empresas más grandes del país. El premio final para el ganador es de 300€ que, como es un vale, tendrá un coste final inferior y que, entiendo, se dividirá entre las dos organizaciones. Obvio que este no será el premio más prestigioso del mundo y ni siquiera es el más prestigioso que otroga, por supuesto, esta organización pero… ¿Alguien se imagina que a un profesional destacado le den 300€ como premio por su mejor obra? Si esto es un premio… ¿A cuánto tendría que cobrar yo una jornada completa en la que, con toda probabilidad, no voy a sacar mi mejor obra? ¿Cubre esa cuantía, entonces, los gastos mínimos objetivos de los que he hablado al principio? ¿Tengo que facturar por debajo de ese límite para no perder el cliente? ¿Se puede vivir dignamente a largo plazo en estos términos?

En fin

Vivir de la fotografía no es en absoluto sencillo. Vivimos en un mundo donde se pagan 25€ la foto a un reportero de guerra. Vivimos en un mundo donde los medios piden fotografías gratis porque les da igual la calidad, lo único que quieren es tener el máximo beneficio posible. Tenemos que explicar día sí y día también que publicar en redes no significa que perdamos nuestros derechos sobre nuestras imágenes. Tenemos muchísimas cosas en contra, por lo que creo que reflexionar sobre cómo vendemos nuestro trabajo se me antoja imprescindible.

Si llegaste a este post buscando la cifra mágica que resolviera todas tus dudas, siento decirte que no la tengo y que, probablemente, nadie la tenga. Estudia tus gastos y tu margen de beneficios. Calcula tus objetivos mensuales y plantéate productos con precio cerrado que te ayuden a la consecución de los mismos. Sé honesto con tu trabajo y cobra por lo que vale, ni más, ni menos y, sobre todo… NO REGALES TU TRABAJO.

Tarde o temprano se volverá en tu contra. 

Próximos talleres de fotografía en Bilbao

Dada la fantástica acogida del workshop que impartí para National Geographic, hemos decidido organizar dos de forma presencial para este mes de Septiembre. Junto con Imanol Zuaznabar os presento el Curso de Iniciación a la Fotografía y el Workshop Avanzado de Fotografía. Como siempre, buscamos unos precios contenidos porque lo primordial para nosotros es la EXPERIENCIA, empezando por el lugar donde se impartirán y terminando por la atención personalizada de grupos reducidos.

Más información del taller básico
Más información del workshop avanzado

Si National Geographic ha confiado en mí… Por algo será. 😉

¿te vienes a uno de mis cursos?
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