— BILBAO 2021 —

El entorno nos define. Aunque no queramos, vivir donde vivimos nos hace decidirnos por unas cosas o por las contrarias.

Y Bizkaia marca. Mucho. Tengo la suerte de vivir en un auténtico parque de atracciones para fotógrafos de paisaje. Costa, montaña, arquitectura urbana… Tengo la enorme suerte de tener al alcance de mi mano paisajes de ensueño, y claro… decantarse por la fotografía solo era cuestión de tiempo.

A veces me pongo a pensar en lo afortunado que soy. ¡Ojo! En todo (por suerte). Pero en particular en vivir donde vivo. Es habitual recibir llamadas o mensajes de compañeros fotógrafos que se quieren acercar a sacar fotografías de nuestros parajes más conocidos y, como es obvio, preguntan por las condiciones, mejores épocas… Y, poco a poco, te das cuenta de que tienes mucha mucha suerte. 

Ser fotógrafo de paisaje es un sueño. En un territorio tan pequeñito podemos disfrutar de una costa extraordinaria, de unos montes de ensueño, bosques de cuento y ciudades muy atractivas. Gaztelugatxe, Urkiola, Belaustegi, el Guggenheim… La verdad es que siempre estamos pensando en viajar y, lo mismo, tendríamos que empezar a valorar mucho más lo que tenemos al lado de casa.

UNA COSTA DE CINE.

Porque no es una cosa que diga yo porque soy un enamorado de mi tierra. Gente con un talento descomunal que ha hecho una de las mejores series de siempre (aka Juego de Tronos) inspiró el mundo de Darnerys en los Flysch de Barrika o Gaztelugatxe. De hecho, decidieron colocar Dragonstone encima de mismo de la ermita. ¡Casi nada! Os imaginaréis del boom turístico que supuso para la zona, pero, para los que somos de aquí, no fue más que la confirmación de que tenemos una joya en la puerta de casa.

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De hecho, no me extrañaría nada que la cola de uno de sus dragones no se empezara a renderizar viendo la bajamar en la playa de Barrika… Porque… ¿Quién no ha fantaseado con que una de estas criaturas dejara su impronta en las rocas de esta playa de Bizkaia? Creo que empezáis a entender por qué el entorno me empuja a ser fotógrafo de paisaje. Visualmente es una delicia, pero es que, además, el disfrute de encuadrar estas escenas a la vez que tu mente divaga por esos mundos fantásticos, es una delicia.

 

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montañas épicas

Pero es que no solo tenemos la costa. En apenas unos minutos (no llega ni a una hora), podemos plantarnos ante montañas majestuosas que nos recuerdan al mismísimo Señor de los Anillos. Si, además, tenemos la suerte de que la nieve nos dé ese toque extra de epicidad, las fotos salen (casi) solas. Grandes moles de piedra, jalonadas por pinos cubiertos de blanco como marco de un santuario sacado del pincel de Tolkien.

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Pero tampoco es que sea muy necesaria la nieve. El macizo de Itxina es uno de esos paisajes de Bizkaia que son capaces de recoger toda la luz del atardecer y dejarnos a los fotógrafos extasiados ante tal explosión de color. Y… recuerda: Esto está a un ratito de la playa. ¿Es un lujo o no es un lujo?

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bosques de cuento.

Pero si hay algo que me apasiona de mi tierra es cuando baja la niebla y la luz se atenúa en uno de nuestros bosques. No hay sensación que iguale recorrer en solitario un enjambre de hayas envueltas en neblina. Parece que no hay mundo más allá de 3 pasos más allá. Te obliga a una cosa que es muy lógica pero muy dificil de hacer: Fijarte en el aquí y en el ahora. Todo es más tenue… No solo la luz sino también los sonidos. 

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Y el agua… Esa supuesta maldición que espanta turistas es, en realidad, uno de los recursos menos explotados de nuestra tierra. El agua que nos deja torrentes y cascadas, el agua que nos deja esos verdes que son oro para un fotógrafo de paisaje. Bizkaia es ese verde, esa humedad, esa… vida.

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arquitectura de nivel mundial

Cuando escuché que íbamos a construir un museo que iba a ser incluido dentro de la élite mundial pensé… Menuda bilbainada… Pero es que se me olvidaba… QUE SOMOS DE BILBAO. Y la liamos, claro. El Guggenheim es la base de la transformación no solo de una ciudad, sino de una comarca entera. Las dos márgenes de la ría siempre se han movido al son de los barcos que ponían rumbo a alta mar. Ahora hay un nuevo barco, disfrazado de diseño y titanio. 

Y uno es fotógrafo de paisaje… Pero también lo es de paisaje urbano.

De la mano de ese barco vinieron los arquitectos de renombre, los proyectos modernistas y, en definitiva, una nueva Bizkaia urbana que, cuando el cielo se pone épico nos deja estampas de otro planeta. Más cosmopolita y más alejada de aquel entorno industrial que tanto nos dio y que, por suerte, aún nos deja fotografías de paisaje tan impactantes como esta.

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En definitiva: Bizkaia es responsable más que directa de que me haya convertido en fotógrafo de paisaje por su enorme variedad de entornos increíbles que tiene en un espacio tan pequeño y, sobre todo, de tan fácil acceso. En agradecimiento a todo lo que me ha dado, este año decidí dedicarle el calendario de 2021 a muchos de estos entornos que tanto amo… Y muchas más cosas que están por llegar, como, por ejemplo, una categoría para ella sola en mi nueva tienda online.

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